Malick, 18 años (Guinea Conakri)
Tardó un año y medio en llegar a España después de pasar por Mali, Argelia y Marruecos atravesando el desierto y cruzando el mar en patera. "En todos los lugares hay buenas y malas personas, pero todos somos humanos".
Nora, 18 años (Marruecos)
Cuando Nora llegó a nuestro país por primera vez todo le parecía diferente. Hoy trata de llevar una vida normal como cualquier chica de su edad. "A veces la gente generaliza y me molesta. Ser musulmana no es ser terrorista. Yo soy musulmana y no soy terrorista".
Sammy, 23 años (Marruecos)
Tiene seis hermanos y el único sueldo que entraba en casa era el de su padre. Por eso cruzó el Estrecho a los 17 bajo un camión, donde pasó un día entero. Tiene muchas ganas de contar su historia: "La gente tiene que conocer lo que hay detrás de cada uno".
Nour, 22 años (Marruecos)
Al cumplir 18 años tuvo que empezar de cero. Salió del centro de menores y abandonó su sueño de estudiar psicología, pero no ha dejado de luchar. "La gente es racista sin darse cuenta. Es un muro mental que no te deja ir más allá de lo que tienes en la cabeza".
Ilyas, 19 años (Marruecos)
"Claro que me siento diferente porque soy extranjero". Tenía 15 años cuando llegó a España y desde entonces no ha parado de derribar obstáculos. "Hay que seguir luchando día a día para conseguir los sueños". Le apasiona la cocina.
Ihab, 19 años (Marruecos)
Ihab ha podido desarrollar en España su pasión por el fútbol. Cuando tenía 9 años le amputaron la pierna, pero eso no le ha impedido alcanzar su sueño. "Cada día entrenaba duro y aprendía viendo vídeos de YouTube". Hoy juega en la selección de fútbol de personas con discapacidad.