Peligran décadas de progresos en la reducción de la mortalidad infantil y la mortinatalidad
En 2023, el número de muertes de menores de cinco años disminuyó hasta situarse en 4,8 millones, mientras que la cifra de muertes fetales se mantuvo en torno a los 1,9 millones, según dos nuevos informes de las Naciones Unidas

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GINEBRA/NUEVA YORK/WASHINGTON D.C., 25 de marzo de 2025 – En 2023, el número de niños y niñas que mueren en todo el mundo antes de cumplir cinco años se redujo a 4,8 millones, mientras que la cifra de muertes fetales disminuyó ligeramente, manteniéndose en torno a los 1,9 millones, según dos nuevos informes publicados hoy por el Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil (IGME).
Desde el año 2000, las muertes infantiles se han reducido en más de la mitad y las muertes fetales en más de un tercio gracias a las inversiones constantes en materia de supervivencia infantil realizadas en todo el mundo. En 2022 se alcanzó un hito histórico mundial cuando las muertes infantiles descendieron ligeramente por debajo de los 5 millones, una cifra sin precedentes. Sin embargo, ahora el progreso se ha ralentizado y hay demasiados niños y niñas que siguen muriendo por causas que se pueden evitar.
“Millones de niños y niñas están vivos hoy gracias al compromiso mundial con una serie de intervenciones de eficacia probada como las vacunas, la mejora de la nutrición y el acceso al agua potable y el saneamiento básicos”, dijo la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell. “Reducir la mortalidad infantil evitable a un mínimo histórico es un logro extraordinario, pero sin las decisiones políticas adecuadas y la suficiente inversión, corremos el riesgo de revertir este conjunto de avances que tanto esfuerzo ha costado conseguir. Como consecuencia, millones de niños y niñas más podrían morir por causas evitables, y esto es algo que no podemos permitir”.
Los avances conseguidos en materia de supervivencia infantil a lo largo de varias décadas están ahora en peligro, ya que los principales donantes han anunciado o indicado recortes considerables en la financiación de la ayuda. De hecho, la reducción de la financiación mundial para programas de supervivencia infantil ya está provocando una escasez de trabajadores sanitarios, el cierre de clínicas, la interrupción de programas de vacunación y la falta de suministros esenciales como los que se utilizan para el tratamiento contra el paludismo. Estos recortes están afectando gravemente a las regiones donde hay crisis humanitarias, a los países endeudados y a las zonas con tasas de mortalidad infantil ya elevadas. Los recortes en la financiación mundial también podrían socavar los esfuerzos de monitoreo y seguimiento, lo que podría dificultar el acceso a los niños y niñas más vulnerables, según ha advertido el Grupo Interinstitucional.
“La lucha contra el paludismo, la prevención de la mortinatalidad y la garantía de una atención basada en pruebas para los bebés más pequeños son algunos de los ámbitos en los que podemos lograr cambios decisivos para millones de familias”, ha afirmado el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud. “Ante la reducción de la financiación mundial, es más necesario que nunca intensificar la colaboración a fin de proteger y mejorar la salud de los niños y niñas”.
Incluso antes de la actual crisis de financiación, el ritmo de progreso en materia de supervivencia infantil ya había disminuido. Desde 2015, la tasa anual de reducción de la mortalidad de menores de cinco años ha descendido en un 42%, y la reducción de la mortinatalidad ha disminuido en un 53%, en comparación con el periodo 2000-2015.
Casi la mitad de las muertes de menores de cinco años ocurren durante el primer mes de vida, principalmente debido a los nacimientos prematuros y las complicaciones durante el parto. Después del período neonatal, las enfermedades infecciosas, como el paludismo, la diarrea y las infecciones respiratorias agudas como la neumonía son las principales causas de las muertes infantiles que se pueden evitar. Mientras tanto, el 45% de las muertes fetales tardías se producen durante el parto, a menudo debido a infecciones maternas, a partos prolongados u obstruidos y a la falta de intervenciones médicas oportunas.
Según los informes, un mejor acceso a una atención sanitaria de calidad para las madres, los recién nacidos y los niños y niñas en todos los niveles del sistema de salud podría salvar muchas más vidas. Esto incluye una atención preventiva que favorezca el bienestar en las comunidades, visitas oportunas a los centros de salud y a los profesionales sanitarios en el momento del parto, una atención prenatal y posnatal de alta calidad, cuidados preventivos para niños y niñas sanos –por ejemplo, la administración sistemática de vacunas y los programas integrales de nutrición–, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades infantiles comunes, y la atención especializada para los recién nacidos pequeños y enfermos.
“La mayoría de las muertes infantiles que se pueden evitar se producen en países de ingresos bajos, donde los servicios esenciales, las vacunas y los tratamientos no suelen estar al alcance de todo el mundo”, ha dicho Juan Pablo Uribe, director del Banco Mundial para la Salud y director del Mecanismo Mundial de Financiamiento. “Invertir en la salud de los niños y niñas garantiza su supervivencia, su educación y sus futuras contribuciones a la fuerza laboral. Con inversiones estratégicas y una fuerte voluntad política, podemos seguir reduciendo la mortalidad infantil y desbloquear el crecimiento económico y las oportunidades de empleo que benefician al mundo entero”.
Los informes también revelan que el lugar donde nace un niño o una niña influye en gran medida en sus posibilidades de supervivencia. Por ejemplo, el riesgo de morir antes de los cinco años es 80 veces mayor en el país con mayor mortalidad que en el país con menor mortalidad, mientras que un niño nacido en África Subsahariana tiene una probabilidad 18 veces mayor de morir antes de cumplir los cinco años que uno nacido en Australia y Nueva Zelandia. Dentro de los países, los niños y niñas más pobres, los que viven en zonas rurales y los hijos de madres con menor nivel educativo corren mayores riesgos.
Las disparidades en lo que respecta a la mortinatalidad son igual de graves, y casi el 80% de los casos se producen en África Subsahariana y Asia Meridional, donde las mujeres tienen entre seis y ocho veces más probabilidades de dar a luz a un mortinato que las mujeres de Europa o América del Norte. De igual modo, las mujeres de países de ingresos bajos tienen ocho veces más probabilidades de dar a luz a un mortinato que las de países de ingresos altos.
“Las disparidades en la mortalidad infantil entre países y dentro de ellos siguen siendo uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo”, ha dicho el Subsecretario General del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, Li Junhua. “Reducir esas diferencias no es solo un imperativo moral, sino también un paso fundamental hacia el desarrollo sostenible y la equidad mundial. Todos los niños y niñas merecen una oportunidad justa en la vida, y nuestra responsabilidad colectiva es garantizar que ninguno se quede atrás”.
Los miembros del IGME de las Naciones Unidas hacen un llamamiento a los gobiernos, los donantes y los aliados de los sectores público y privado para que intensifiquen sus acciones y protejan los logros alcanzados con tanto esfuerzo en la lucha por salvar las vidas de los niños y niñas. Es necesario aumentar urgentemente las inversiones, la integración de servicios y las innovaciones para ampliar el acceso a los servicios de salud, nutrición y protección social que han demostrado su eficacia para salvar las vidas de los niños y niñas y las madres embarazadas.
Acerca de la UN IGME:
El Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil o UN IGME se formó en 2004 para compartir datos sobre mortalidad infantil, mejorar los métodos de estimación de la mortalidad infantil, informar sobre los avances hacia los objetivos de supervivencia infantil y mejorar la capacidad de los países para producir estimaciones oportunas y debidamente evaluadas de la mortalidad infantil. El Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil (IGME) está dirigido por UNICEF e incluye a la Organización Mundial de la Salud, el Grupo del Banco Mundial y la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas. Para más información: http://www.childmortality.org
Acerca de UNICEF:
UNICEF trabaja en algunos de los lugares más difíciles para llegar a la infancia más desfavorecida del mundo. En 190 países y territorios, trabajamos para cada niño, en todas partes, cada día, para construir un mundo mejor para todos.
Para más información:
Elena María Hernández Martínez
UNICEF España, Tel: 608 51 76 05
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