Terremoto en Myanmar: las necesidades para la infancia aumentan cada hora
Declaración de la representante adjunta de UNICEF, Julia Rees sobre la situación en Myanmar en la sesión informativa celebrada hoy en el Palacio de las Naciones Unidas

Material audiovisual disponible AQUÍ
Video con la declaración de Julia Rees, AQUÍ
RANGÚN/GINEBRA, 1 de abril de 2025 – “El terremoto más mortífero que ha sacudido Myanmar en muchas décadas ha afectado sobre todo a los niños y las niñas.
Acabo de regresar de algunos de los lugares más afectados, donde me he unido a nuestros equipos en la distribución inicial de ayuda. Lo que he visto es devastador. Comunidades enteras han sido arrasadas. Niños, niñas y familias duermen a la intemperie, sin un hogar al que regresar.
He conocido a niñas y niños conmocionados por el derrumbe de sus casas o la muerte de familiares. Algunos se han visto separados de sus padres. Otros siguen en paradero desconocido. La destrucción es inmensa. Casas, escuelas, hospitales e infraestructuras esenciales –como puentes y líneas eléctricas– han resultado dañadas o destruidas, dejando a la población sin electricidad ni telecomunicaciones.
Comunidades enteras carecen de agua, alimentos, refugio, medicinas y dinero. Y, además, la crisis sigue. Los temblores continúan. Las operaciones de búsqueda y rescate continúan. Se siguen sacando cadáveres de entre los escombros.
Ayer estuve en un hospital donde un equipo de búsqueda y rescate ha sacado 20 cadáveres en los últimos dos días. Esa mañana han sacado otros tres y han encontrado a una persona viva. Las niños y niños siguen esperando ansiosos para reunirse con sus padres desaparecidos. Los padres buscan desesperadamente a sus hijos.
El trauma psicológico es inmenso. Para los niños y niñas que ya vivían el conflicto y el desplazamiento, este desastre ha añadido una capa más de miedo y pérdida. UNICEF y sus aliados han comenzado a distribuir agua de emergencia, kits de saneamiento e higiene, botiquines médicos y suministros nutricionales.
Estamos trabajando en condiciones increíblemente difíciles, sin electricidad ni agua corriente y sin saneamiento, a menudo durmiendo a la intemperie, como las comunidades a las que damos apoyo. También estamos movilizando 80 toneladas adicionales de suministros vitales desde nuestros almacenes en todo el mundo. Pero esto no es suficiente, no para la magnitud de la catástrofe a la que nos enfrentamos.
Seré clara: las necesidades son enormes y aumentan cada hora. El margen para una respuesta que salve vidas se está estrechando. En todas las zonas afectadas, las familias se enfrentan a una grave escasez de agua potable, alimentos y suministros médicos.
Incluso antes de este terremoto, más de 6,5 millones de niño y niñas de Myanmar necesitaban ayuda humanitaria. Uno de cada tres desplazados en el país es un niño. Ahora, el terremoto ha añadido otro nivel de crisis, llevando a familias ya vulnerables al límite.
Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con urgencia. Necesitamos fondos urgentemente para ampliar nuestra respuesta. Hasta ahora, se ha recibido menos del 10% del llamamiento de Acción Humanitaria para la Infancia 2025 de UNICEF para Myanmar.
Sin recursos adicionales, no podremos llegar a todos las niñas y niños afectados. Las niñas y los niños con heridas graves necesitan atención urgente. Muchos están profundamente traumatizados, han perdido a seres queridos o a ellos mismos les han sacado de entre los escombros.
Cuanto más esperemos, más profundo será el impacto en la vida y el futuro de la infancia”.
Para colaborar con el trabajo de UNICEF en la emergencia de Myanmar: www.unicef.es/emergencia-myanmar